Valores

Basta una ojeada al panorama actual para identificar los valores que se promulgan. Valores en gran medida ocultos de forma explícita en los mensajes que recibimos pero muy patentes si tenemos en cuenta su impacto.
Me gustaría presentar algunos de ellos.
El primer valor es el que refiere al bienestar material. Todo lo demás parece girar entorno a esta máxima. Consecuentemente todo lo no relacionado con lo material es desdeñado: las emociones, la importancia de las relaciones humanas, el calor del hogar, el sabor de la amistad, la ternura e intimidad del amor o el apoyo y la compresión en el desaliento.
La belleza física es otro de los valores mas difundidos. Por un lado se promueven imágenes de ideales estéticos y paralelamente se fomenta el sedentarismo y una alimentación repleta de grasas, aditivos, conservantes e hidratos de carbono de baja calidad. Frustración asegurada.
El afán de protagonismo es otro de los valores. Estar en la cresta de la ola a cualquier coste es el objetivo. El para qué exactamente parecemos tenerlo menos claro.
La juventud se promociona como ideal a seguir. La verdad es que lo llevamos bastante bien hasta que empezamos a rondar cierta edad en la que el cuerpo aporta los primeros indicios de deterioro y atestigua nuestra experiencia vital. La sabiduría y la experiencia se desechan por la borda como si de un lastre se tratase. Entristece bastante pensarlo.
La competitividad es otro de los valores al uso. Tanto nuestro modelo económico actual como el  social están profundamente arraigados en ella. Ser el mejor, el que mas gana o el que siempre gana. Pero el premio muchas veces no importa con tal de ganar, es mas, el premio muchas veces no es premio si no castigo, es decir masoquismo en estado puro.
El consumo es otro de los valores de este particular ranking. Consumir no por necesidad si no por el mero hecho de hacerlo. Creo que sobran los comentarios al respecto.
Y finalmente llegamos a otro de los valores mas extendidos: la prisa. Está de moda ir a toda velocidad por la vida, estar ocupadísimo, aunque el objeto u objetos de nuestra prisa a veces no están tan claros. Incluso añadimos cada vez mas obligaciones y compromisos a nuestra apretada agenda llegando a una situación de prisa dentro de la prisa.
Muy curioso.
La verdad es que tenía preparado hablar de unas cuantas cosas mas en este post pero después de dibujar este panorama me he quedado atascado y no puedo dejar de preguntarme cómo hemos podido llegar a esta situación.
Prometo continuar sobre ello en un nuevo post.

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